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Economía
FUNCAS REBAJA SUS PREVISIONES
La situación no es comparable a la de la anterior crisis

    


Desde su anterior informe la situación ha cambiado. En aquellos días comentamos que la situación de crecimiento. no eran eternas. Los cambios nos han llevado a rebajar las previsiones de crecimiento dejándolas en el 1.9% ha afirmado Carlos Ocaña en la Presentación de la previsiones económica de FUNCAS.

De cualquier  forma, la fundación de las cajas ha rebajado tres décimas la previsión de crecimiento para la economía española en 2019, hasta el 1,9%, y medio punto, hasta el 1,5%, la estimación para 2020. Dos décimas del ajuste de este año corresponden a la revisión de la serie histórica por parte del Instituto Nacional de Estadística (INE) y de las estimaciones para la primera parte del ejercicio, y una al menor crecimiento de lo esperado de la demanda interna. A falta de la formación de un nuevo gobierno, las previsiones se basan en un presupuesto prorrogado pero con actualizaciones como las pensiones revalorizadas con el IPC y la revisión de las entregas a cuenta a las CCAA.
En otro orden de cosas, y a preguntas de los periodistas, Ocaña, ha reconocido que la situación de incertidumbre tiene un coste para la economía, fundamentalmente por el deterioro de las expectativas, que afectan al consumo y a la inversión. Desde Funcas han evitado cuantificar el impacto, en un contexto de incertidumbre, pero sí han subrayado "que un Gobierno estable con un programa de reformas podría mejorar las expectativas de consumo e inversiones".

Para el director general de Funcas, “efectivamente los datos apuntan a una desaceleración, pero no a una recesión. Pese al mal entorno internacional, los fundamentos de la economía española no muestran los desequilibrios que la lastraron durante la última crisis”. En todo caso, la parálisis política y la ausencia de reformas suponen un coste para la economía. El menor dinamismo del consumo y de la inversión, o la menor creación de empleo, no solo reflejan la mala evolución de los mercados internacionales sino también las peores expectativas de consumidores y empresas.

El director de Coyuntura ha añadido que “el consumo se está ralentizando tras años de fuertes incrementos por el efecto ’demanda embalsada’, mientras la inversión, el componente más sensible a las crecientes incertidumbres, está perdiendo vigor”. En su opinión, el contexto internacional seguirá pesando en los próximos trimestres, debido a que a la guerra arancelaria entre EEUU y China se suman las tensiones con Europa, el fin del ciclo expansivo de la economía norteamericana y el Brexit. La desaceleración se prolongará en 2020, año en el que la demanda interna aportará un 1,2%, menos de la mitad que durante la recuperación de 2014-2018. Todos los agregados -consumo privado, gasto público e inversión- crecerán a un ritmo moderado. El débil comportamiento de la demanda interna frenará las importaciones e incentivará la búsqueda de mercados en el exterior. El resultado es que la aportación del sector exterior será de tres décimas, permitiendo un crecimiento del PIB del 1,5%.

Las previsiones incorporan una recuperación gradual de la economía alemana a partir de la segunda mitad de 2020, una lenta mejoría del sector del automóvil en España debido a los ajustes en curso y el lanzamiento de líneas de producción más acordes a la demanda, así como el mantenimiento de la política ultraexpansiva por parte del Banco Central Europeo (BCE). En gran medida, gracias a estos factores el crecimiento de la economía repuntará en 2021 hasta el 1,8%.

La evolución del empleo merece especial atención. En anteriores fases de desaceleración, el empleo caía con un crecimiento de la economía inferior al 2%. Sin embargo, ese umbral parece haberse reducido como consecuencia de los cambios en el mercado laboral, como el aumento del trabajo a tiempo parcial y el recurso de las empresas a ajustes internos, en vez de reducir plantilla. Así, el empleo crecería un 2,2% en 2019, un 1,1% en 2020 y un 1,5% en 2021, permitiendo un leve repunte de la productividad. Así pues, se crearían algo más de medio millón de empleos, en total, durante los dos próximos años, y la tasa de paro caería al 14,1% este año, al 13% el próximo y al 12,2% en 2021.

Por último, la ralentización de la economía frenará los progresos en la reducción del déficit por lo que Funcas ha empeorado su previsión para este año dos décimas, hasta el 2,4% del PIB, seis décimas por encima del objetivo. Para 2020 espera un déficit del 2,5%, cinco décimas por encima de la anterior previsión. La previsión para 2021 empeora también en cinco décimas, hasta el 2,2%

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